miniyo:

Arturo Castellanos, el hombre que salvó a 40.000 judios del Holocausto
A principios de 1944, Hungría claudicaba ante los ejércitos alemanes. Los miles de judíos que vivían en Hungría sabían el destino que les esperaba bajo el yugo alemán. Desde la embajada de El Salvador (país desconocido para una gran mayoría) se estaba intentando ayudar a su salvación. La idea había partido de George Mandel-Mantello, comerciante judío de ascendencia húngara a quién Castellanos nombró primer secretario del consulado con el fin de protegerlo de la persecución nazi. Fue detenido por la Gestapo, y pudo haber sido enviado a un campo de concentración, pero el pasaporte que le confería nacionalidad salvadoreña en razón de su cargo lo evitó.
Aprovechando los vacíos de información reinantes en medio del caos, miles de salvoconductos fueron llevados a los judíos de Hungría en transportes clandestinos que burlaban la fronteras impuestas por el ejercito alemán. Las fotografías no mentían. Rostros de tez clara, cabellos claros, sombreros negros y largas barbas. No eran salvadoreños, pero los soldados alemanes de 1944 no tenían idea de qué clase de país era El Salvador, ni de la apariencia de sus habitantes. Solamente reconocían sellos y firmas de instituciones diplomáticas y eso bastaba para no proceder al arresto que llevó a millones de personas a campos de concentración y cámaras de gas.
Entre 1942 y 1944 se emitieron al menos 13.000 documentos que acreditaban la nacionalidad salvadoreña a matrimonios y familias judío-húngaras, checas, francesas, alemanas y polacas. Algunos de estos certificado habrían amparado hasta 11 personas por documento.
… en la foto, salvoconducto expedido por Castellanos y Mantello
… artículo completo aquí
… visto en Rescoldos en la trébede, http://sentadoenlatrebede.blogspot.com/

miniyo:

Arturo Castellanos, el hombre que salvó a 40.000 judios del Holocausto

A principios de 1944, Hungría claudicaba ante los ejércitos alemanes. Los miles de judíos que vivían en Hungría sabían el destino que les esperaba bajo el yugo alemán. Desde la embajada de El Salvador (país desconocido para una gran mayoría) se estaba intentando ayudar a su salvación. La idea había partido de George Mandel-Mantello, comerciante judío de ascendencia húngara a quién Castellanos nombró primer secretario del consulado con el fin de protegerlo de la persecución nazi. Fue detenido por la Gestapo, y pudo haber sido enviado a un campo de concentración, pero el pasaporte que le confería nacionalidad salvadoreña en razón de su cargo lo evitó.

Aprovechando los vacíos de información reinantes en medio del caos, miles de salvoconductos fueron llevados a los judíos de Hungría en transportes clandestinos que burlaban la fronteras impuestas por el ejercito alemán. Las fotografías no mentían. Rostros de tez clara, cabellos claros, sombreros negros y largas barbas. No eran salvadoreños, pero los soldados alemanes de 1944 no tenían idea de qué clase de país era El Salvador, ni de la apariencia de sus habitantes. Solamente reconocían sellos y firmas de instituciones diplomáticas y eso bastaba para no proceder al arresto que llevó a millones de personas a campos de concentración y cámaras de gas.

Entre 1942 y 1944 se emitieron al menos 13.000 documentos que acreditaban la nacionalidad salvadoreña a matrimonios y familias judío-húngaras, checas, francesas, alemanas y polacas. Algunos de estos certificado habrían amparado hasta 11 personas por documento.

… en la foto, salvoconducto expedido por Castellanos y Mantello

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… visto en Rescoldos en la trébede, http://sentadoenlatrebede.blogspot.com/